Muro convierte el arte urbano en escuela, pueblo y Mediterráneo con la tercera edición de Muralitza’t
- El festival, que se celebrará del 25 al 28 de junio, reunirá a artistas locales y creadores de Muro, Mallorca, en una nueva acción vinculada al proyecto MUROperMURO: Mediterráneo Compartido
- La propuesta incorpora talleres en los centros educativos, una exposición, un audiovisual, visitas guiadas y ocho intervenciones murales que ponen en valor el arte urbano como patrimonio vivo, herramienta educativa y oportunidad para el talento local
(Muro, 2 de junio)-. Muro volverá a mirar sus muros para transformarlos en ventanas a nuevos mundos. Del 25 al 28 de junio, el pueblo celebrará la tercera edición del Festival de Arte Urbano Muralitza’t, una propuesta que este año crece hacia las escuelas, hacia el talento local y hacia la otra orilla del Mediterráneo, con la llegada de artistas de Muro, Mallorca, dentro del proyecto MUROperMURO: Mediterráneo Compartido, para transformar el arte en una herramienta de transformación comunitaria.
El festival, organizado por el Ayuntamiento de Muro a través de la Concejalía de Juventud, llega a esta tercera edición después de haber nacido en 2017 y de haberse recuperado en 2024. Ahora, Muralitza’t se consolida como una propuesta cultural con mirada larga, capaz de unir arte público, educación visual, participación juvenil, promoción del talento local y regeneración de los espacios comunes.
En esta edición, el proyecto prevé la realización de aproximadamente ocho intervenciones murales alrededor del campo de fútbol, con la participación de artistas locales y artistas invitados de Muro, Mallorca. Tomarán parte Alba Galdón, Toni Espinar, Jordi Sanjuan, Joan Cascant, Pau Perona y Giovanna Valls, junto con los artistas mallorquines Joan Carbonell “Mariando” y Rafel Moreno, que devuelven así la visita artística iniciada hace unas semanas dentro del proyecto MUROperMURO: Mediterráneo Compartido. Además, cuenta con la estrecha colaboración de la Fundación Baleària dentro del marco del hermanamiento de los dos Muros.
Aquella primera acción, celebrada en Muro de Mallorca con la participación de Alba Galdón y Toni Espinar, abrió un puente de mar azul entre dos pueblos que comparten nombre, lengua, raíces mediterráneas y una manera semejante de entender la cultura como vínculo. Ahora, este intercambio hace el camino de vuelta y permite que Muro acoja también una parte de la mirada, el paisaje y la identidad del municipio balear.

El concejal de Juventud, Serggi Silvestre, ha destacado que Muralitza’t es “un festival de arte urbano, juventud, educación artística e intercambio cultural” que este año quiere “combinar artistas consolidados con artistas locales, fomentar la educación visual y consolidar una actuación estratégica que une la creación artística contemporánea, la promoción del talento local, la participación juvenil y la mejora de los espacios públicos”.
Silvestre ha remarcado también que esta edición “vincula el proyecto compartido con Muro de las Islas Baleares y refuerza la dimensión educativa, documental y comunitaria del festival”. En este sentido, ha señalado que el objetivo no es solo pintar muros, sino “explicar el valor cultural, educativo y social del arte urbano, generar nuevos puntos de interés cultural y turístico y poner en valor los murales que ya forman parte del paisaje del pueblo”.
Una de las claves de esta tercera edición es la coordinación artística de Alba Galdón y Toni Espinar. En el caso de Galdón, su trayectoria explica mejor que ningún discurso el sentido profundo del festival. Cuando se celebró el primer Muralitza’t, Alba tenía dieciséis años y el arte empezaba a abrirse paso en su vida. Aquel día vio pintar en la Llometa, se acercó a Toni Espinar y a otros artistas para preguntarles cómo se entraba en el mundo del arte urbano. La respuesta fue sencilla: coger unos pinceles y ponerse a pintar.
Años después, aquella adolescente que miraba el muralismo como algo lejano coordina ahora, junto a Toni Espinar, una edición del festival que quiere precisamente eso: abrir puertas, dar confianza y demostrar que el talento local necesita espacios donde crecer.
Para Alba Galdón, “pasar de aquella primera toma de contacto con un muro a asumir hoy la coordinación artística es un reflejo de lo que pretende este proyecto: potenciar el talento local y demostrar que el arte público tiene un impacto real y transformador en nuestra juventud y en nuestro pueblo”. La artista ha recordado también la experiencia vivida en Mallorca dentro de MUROperMURO y la frase que inspiró su trabajo: “Dos Muros, un mismo sentimiento de pueblo”.
Galdón ha explicado que aquel mural hablaba “de identidad compartida, de raíces separadas pero unidas” y ha subrayado que, durante la estancia en Mallorca, pudo comprobar en primera persona que la lengua, la cultura y muchas tradiciones de los dos pueblos “son muy parecidas”. Por eso, ha afirmado que la llegada de los artistas mallorquines a Muro “es el comienzo de un hermanamiento cultural que puede enriquecer mucho a las dos comunidades”.
Pero Muralitza’t 2026 no se quedará solo en la calle. El proyecto ha entrado también en los centros educativos del pueblo con una propuesta que convierte el arte urbano en lenguaje, en conversación y en comunidad. Durante los meses previos al festival se han llevado a cabo talleres y actividades con alumnado del IES Serra Mariola, el CEIP El Bracal y el CEIP Montcabrer, con la voluntad de explicar qué es el arte urbano, qué valor tiene en el espacio público y cómo puede ayudar a contar aquello que une a un pueblo.
En los colegios, la propuesta ha tenido un componente especialmente simbólico: cada centro ha trabajado la idea de un mural para regalárselo a la otra escuela. El alumnado de El Bracal ha pensado qué querría ofrecer al Montcabrer, y el alumnado del Montcabrer ha imaginado qué querría regalar a El Bracal. Una manera sencilla y poderosa de construir pueblo desde la mirada de las niñas y los niños, preguntándoles qué les une, qué reconocen como propio y qué imagen querrían compartir con la otra escuela.

Según Galdón, la respuesta del alumnado y del profesorado ha sido “increíble”. La artista ha destacado la ilusión con la que las niñas y los niños han participado en el proceso, pensando elementos que identifican Muro, haciendo bocetos y descubriendo que también pueden formar parte de la construcción visual de su pueblo. Un proceso que ha contado también con la ilustradora local Helga Ambak, que, junto con Alba Galdón, ha sido la encargada de canalizar todo el arte de las niñas y los niños en la plasmación de los dos murales. Una experiencia que ha sido documentada por los jóvenes emprendedores de la agencia de comunicación BeeWall, de Muro.
Este trabajo educativo culminará con la exposición “Muralitza’t en la escuela: proceso, arte y comunidad”, que se inaugurará el 25 de junio a las 19.00 horas en el Salón de Actos Pepe Prats de la Casa de Ferro – Centro Joven. La muestra recogerá fotografías, imágenes del proceso creativo, trabajos del alumnado y materiales documentales que permitirán entender el festival como una propuesta pedagógica y cultural completa.
En un momento en que la comunidad educativa está defendiendo la escuela pública, Muralitza’t quiere poner también en valor el papel de los centros públicos como espacios de pensamiento, sensibilidad y convivencia. El arte, cuando entra en la escuela, no es solo una actividad complementaria: es una manera de aprender a mirar, a escuchar, a respetar lo común y a imaginar una sociedad más culta, más crítica y más libre.
La programación se completará con jornadas de creación mural, visitas abiertas a los espacios de intervención, visitas guiadas a los murales existentes de la mano de Caragol Tours y una clausura con la proyección de un audiovisual que documentará el proceso creativo y educativo del festival, también a cargo de BeeWall. El objetivo es que Muralitza’t no termine cuando se seque la pintura, sino que deje memoria, relato y una nueva manera de recorrer Muro a través del arte urbano.
Con esta tercera edición, Muralitza’t se confirma como una iniciativa que va más allá del embellecimiento urbano. Es una política cultural de proximidad, una apuesta por el mestizaje entre el talento que nace en el pueblo y otras miradas consolidadas, una herramienta de mediación con la juventud y una forma de convertir los espacios públicos en lugares con significado.
Muro vuelve así a mirar sus paredes como superficies vivas. No como límites, sino como espacios donde escribir identidad, memoria y futuro. Y lo hace con la convicción de que la cultura también es eso: encontrarnos ante un muro y decidir, colectivamente, que puede convertirse en una ventana.




